“Nuestro objetivo básico es sentir.
Si vienen emociones, procuramos permitirlas siempre que no nos superen; las observamos y dejamos que fluyan en vez de reprimirlas como casi siempre en nuestra vida cotidiana.
Trabajamos notando cada movimiento, haciendo de nuestra escucha corporal una experiencia de exploración. Nuestra propiocepción nos cuenta lo que ocurre cuando escuchamos lo que nos sucede.
Buscamos abandonarnos al cuerpo en lugar de buscar fuerza muscular y realiza-ción aprendida en cualquier entrenamiento previo. Procuraremos desaprender cualquier domesticación realizada a nuestro cuerpo para buscar la gracia natural y la espontaneidad.
Bajamos de la cabeza y del pensamiento para zambullirnos en un mundo carnal que nos lleva de manera sabia al goce y al placer; en todo caso, buscamos dejar de obligarnos para permitirnos unas sensaciones curiosas y liberadoras.
El trabajo grupal permite tener referencias de lo que ocurre a los demás, nos muestra espejos y nos permite estar dentro y fuera a la vez.
El juego interactivo corporal y expresivo aparece para cuidar nuestros movimien-tos, nuestra postura en cada ejercicio, es básico y aprendemos a realizarlo para vibrar y temblar con calidad y, de este modo, mejorar la circulación de la salud en nuestro organismo corporal, psicológico y espiritual.
Expresar nuestros sonidos, no solo con la voz sino con el tono, ritmo y melodía de cualquier órgano corporal.”

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